Estrés crónico frena desarrollo de niños, alerta especialista de Martínez de la Torre
*María Angélica Domínguez advierte daños cerebrales y emocionales si no se atiende a tiempo
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MARTÍNEZ DE LA TORRE, VER.
“Si el estrés crónico no se atiende, altera permanentemente el sistema de respuesta del niño. Esto interrumpe el desarrollo cerebral y orgánico, aumentando drásticamente el riesgo de retrasos cognitivos, enfermedades metabólicas, trastornos de ansiedad y problemas de socialización a corto y largo plazo”.

El diagnóstico lo lanzó la fisioterapeuta María Angélica Domínguez Aguilar, quien atiende casos de estimulación y rehabilitación en el rancho “El Recreo”, al señalar que cada vez son más los menores que llegan a consulta con síntomas ligados al estrés sostenido.
La especialista explicó que, a diferencia del estrés puntual, el crónico se manifiesta a través de cambios físicos, emocionales y conductuales que persisten en el tiempo. Entre las señales de alerta que los padres deben vigilar destacan los dolores de cabeza o estómago recurrentes sin causa médica aparente, alteraciones severas en el sueño, como insomnio o pesadillas constantes, y cambios drásticos de humor que van de la irritabilidad extrema, a la apatía.
“Un niño que vive en alerta constante no puede concentrarse, aprender ni relacionarse de forma sana. Su cuerpo está siempre en modo de defensa y eso le pasa factura al cerebro y al sistema inmune”, detalló Domínguez Aguilar.
Ante este panorama, la equinoterapeuta certificada propuso la equinoterapia como una herramienta no farmacológica para acompañar a los menores. Explicó que la interacción con el caballo ayuda a reducir la ansiedad y a regular emociones mediante el contacto físico y el vínculo afectivo que se genera.
“El calor corporal del caballo y su movimiento rítmico al caminar relajan los músculos y disminuyen la tensión nerviosa. Eso permite al niño bajar los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés”, explicó. Además, cuidar y convivir con el animal fomenta la atención plena y ayuda a superar miedos o episodios de retraimiento, al tiempo que fortalece la seguridad y la autoestima.
Sobre la edad, indicó que los niños pueden iniciar equinoterapia desde los 2 a 3 años, aunque algunos centros especializados ya ofrecen programas de estimulación desde los 6 meses. “No existe una edad límite superior. Es altamente efectiva tanto para niños pequeños como para adolescentes que enfrentan ansiedad, depresión o dificultades de socialización”, afirmó.
La fisioterapeuta recalcó que la terapia ecuestre es una herramienta muy completa para promover el bienestar integral del menor, pero subrayó un punto clave: las sesiones siempre deben ser guiadas por un instructor o terapeuta certificado.
“De no ser así, el menor podría estar en riesgo. El caballo es un animal noble, pero se requiere conocimiento técnico para manejar la sesión, adaptar los ejercicios y garantizar la seguridad física y emocional del niño”, concluyó.
La equinoterapeuta y fisioterapeuta pidió a la gente que quiera que su hijo sea atendido, a que le mande un mensaje de texto por WhatsApp al número 221 225 3204 de lunes a viernes de 9 de la mañana a 8 de la noche.