Manifestantes truncan la jubilación del ex presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in

*Moon Jae-in ha sido el único ex presidente surcoreano que no ha ido preso

 

Tras cinco años gobernando Corea del Sur, el ex presidente Moon Jae-in aspiraba tener una jubilación tranquila en un pequeño pueblo lejos del caos de Seúl. Eso sin contar con el odio de sus detractores. Desde hace meses, manifestantes con altavoces acampan frente a su casa en Pyeongsan para lanzarle atronadoras burlas. Y retransmiten en directo por YouTube la protesta.

Este pueblo de apenas 100 habitantes se ha convertido en un símbolo de la división del panorama político surcoreano.  Este fenómeno recuerda los riesgos que acarrea la función más alta del Estado: con excepción de Moon, todos los expresidentes surcoreanos vivos han ido a prisión tras su mandato. Muestra también que las redes sociales pueden ser un vivero de teorías conspirativas.

“Moon es un espía de Corea del Norte”, dice Choi Jin-bae, un hombre que retransmite en directo la manifestación con su teléfono. Durante su presidencia, Moon abogó a favor del diálogo con Pyongyang. A pesar de haber mantenido negociaciones con el dirigente norcoreano Kim Jong Un y el expresidente estadunidense Donald Trump, su estrategia diplomática fracasó. Pyongyang puso fin a las negociaciones sobre su desarme y multiplicó los lanzamientos de misiles.

La política de la mano tendida de Moon provocó la indignación de los partidarios de una línea dura en materia de seguridad. Según ellos, el exmandatario quiso instaurar “un Estado comunista”.

Choi dice que solo se informa en YouTube. Los abonados a su canal le envían unos 197 mil wones (150 dólares / 2 mil 950 pesos mexicanos) al mes para ayudar a financiar la manifestación.

Otros políticos han sido objeto de protestas similares. Pero la protesta contra Moon Jae-in, que dejó el cargo en mayo, es diferente por su “perennidad gracias al rentable modelo de negocio (que permite) YouTube”, afirma Cho Ki-suk, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Ewha.

Hartos tras meses de gritos y ruido, los vecinos de Moon rogaron a las autoridades que intervinieran. Los manifestantes se instalaron inicialmente a 100 metros de la residencia del expresidente. Pero tras la detención de un manifestante en junio por amenazar a Moon y a su esposa, las autoridades los movieron a 300 metros.

El Partido Demócrata de Moon está a favor del diálogo con Pyongyang, mientras que el Partido del Pueblo, la formación de derecha del actual presidente Yoon Suk-yeol aboga por la intransigencia. Pero lo que antes era una divergencia política se ha transformado, alimentado por internet, en una cuestión de vida o muerte para algunos surcoreanos, con los debates radicalizados por la desinformación.

 

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